Un niño es una persona con un sin fin de oportunidades esperando florecer. Para los adultos, entender que el niño viene al mundo con un sentido de asombro y confianza, inspira a que los maestros lo reciban con reverencia, alegría y un interés profundo en conocer su ser interior. El maestro, así como el padre de familia, debe trabajar siempre con sabiduría, basada en un conocimiento profundo del niño y sus necesidades, para encontrar y potenciar la individualidad de cada niño. Además, se debe de proveer un ambiente cálido, sano y protector que permita que las habilidades de cada alumno se manifieste como verdaderos regalos de vida.

El currículum del Preescolar Waldorf se caracteriza por respetar la etapa de desarrollo del niño pequeño, en la que la intelectualización precoz no es pertinente ni beneficiosa. El currículum se presenta de manera inmersa en actividades de la vida práctica, a través de las artes, a través de historias y sobretodo, a través del juego libre creativo.

Actividades de la vida práctica: los niños participan en una amplia gama de actividades de la vida cotidiana en la que desarrollan habilidades como la atención, la dexteridad, la motricidad, pensamiento crítico, convivencia social y resolución de problemas. A diario, cada clase tiene un ritmo que incluye limpieza y orden del salón, preparación de alimentos y de la mesa, horneo de pan, cuidado de las plantas y animales, mantenimiento y elaboración de juguetes, entre otras. El realizar procesos completos y trabajar con sus propias manos brinda a cada niño el necesario e importante sentir de realización (satisfacción), así como el cultivo de la responsabilidad y estructura de vida.

Contacto con la naturaleza: los niños participan en muchas actividades de contacto con la naturaleza. Como parte de las tareas asignadas, están el cuidado y trabajo en la huerta y en la granja. En cada estación, son distintos los vegetales que se cosechan, así como los distintos productos que nos dan los animales, como la leche, la lana y los huevos. También se realizan caminatas por los bosques de la finca, en donde los alumnos descubren los grandes tesoros que brinda la naturaleza. Todo esto crea un acercamiento de conocer nuestro entorno, así como crear un espíritu de respeto y apreciación por la Tierra.

Actividades artísticas: además de complementar el aprendizaje, el arte permite a los niños desarrollar una apreciación por lo estético. A través de actividades como pintura con acuarelas, colorear con crayones, modelado de cera de abeja, felting, tejido y trabajo con masas, los alumnos ponen en práctica las habilidades necesarias para su desarrollo.

Rondas y cuentos: en la pedagogía Waldorf, las historias juegan un papel muy importante. Los cuentos promueven que los niños se vuelvan capaces de escuchar, recordar secuencias, captar detalles sublimes y sobretodo, lo más importante, imaginar. A través del cuento, se desarrolla el lenguaje culto y es el pilar más fuerte de la futura adquisición de habilidades literarias.

Juego libre creativo: el juego libre creativo es crítico para el sano desarrollo físico, mental, social y emocional de los niños pequeños. Cada vez que un niño aprende algo nuevo, inmediatamente lo pone en práctica a través de los juegos, poniendo a prueba sus habilidades y evolucionando hacia retos más complejos. En Waldorf, el hecho que los niños jueguen de forma libre (sin un adulto que lo inicie) y creativa, es una pieza curricular de gran importancia. Los juguetes y elementos del juego son en su mayoría simples, sin características definidas y de materiales totalmente naturales, para incentivar que el niño use su imaginación y los transforme a través del juego.

Add Comment